9 Lecciones que aprendí de un matrimonio fugaz

Mi boda fue todo lo que soñé y más. El vestido perfecto, la decoración perfecta, peinado y maquillaje perfectos, comida deliciosa, increíble música, baile, risas, abrazos y el sentimiento de estar rodeada del amor de todos los familiares y amigos que asistieron. Más de una persona se me acercó para decirme que fue la mejor boda a la que asistieron y por más de que quizás haya sido tan solo una formalidad para mi era cierto. Fue la mejor boda a la que asistí y fue la mía.

Lamentablemente mi matrimonio llegó a su fin antes de que el narrador pudiese decir “Y vivieron felices para siempre” Tres meses después de decir mis votos en el altar mi esposo me pidió el divorcio, tres días después me enteré que me fue infiel.

Sé que muchos de ustedes están leyendo esto y pensando “Si me pasa a mí me muero” pero heme aquí, sigo vivita y coleando. La razón por la que decidí compartir mi historia con ustedes es que tengo la esperanza de que si hay alguien por ahí que está pasando por una situación como la mía o si a alguno de ustedes le toca vivir algo parecido (toquen madera) éstas palabras puedan de alguna forma darles un poco de consuelo. No es un post de moda, no es un post de tendencias, pero ésta siempre fue una plataforma dedicada a gente real, con vidas reales, con problemas reales y si éste post logra de alguna forma u otra ayudar por lo menos a una persona entonces escribirlo ha valido la pena.

Así, sin más que decir, les comparto un pedacito de mi vida. Los dejo con 9 lecciones que aprendí de un matrimonio fugaz.

 

Los sentimientos son válidos

El desamor, el aburrimiento y la insatisfacción con nuestra pareja son sentimientos absolutamente validos. Dejar de amar a alguien es completamente natural, pero no olvidemos que las relaciones amorosas involucran a dos personas. La persona de la cual te desenamoraste respira, siente, tiene un corazón y un alma. El dejar de amar a alguien no será jamás una razón válida para actuar de forma deshonesta y faltarles al respeto. Tratemos a los demás como nos gustaría ser tratados. Siempre habrá una forma correcta de hacer las cosas, o deshacerlas en éste caso.

 

Las frases del terror

“En qué me equivoqué” “Qué pude haber hecho mejor?” “Cómo pude evitarlo?” éstas y miles de frases más por el estilo fueron lo único que rondó en mi cabeza durante varios días. Es triste lo común que es echarnos la culpa por algo que no pudo haber sido evitado y que no tiene absolutamente nada que ver con cómo somos ó qué hicimos. No debemos sentirnos culpables y mucho menos permitir que nos hagan sentir culpables porque nuestra pareja nos fue infiel. Echar la culpa a la otra persona es siempre la salida fácil. “Nunca subestimes la habilidad de un hombre de hacerte sentir culpable por sus errores” no lo dijo Platón, no lo dijo Sócrates, lo dijo Rhianna señores y ella si que sabe.

 

Sororidad

Sentí una inmensa rabia y una profunda decepción al enterarme que mi esposo me había sido infiel con otra mujer. No porque me sentí menos que ella o porque me “estaban robando a mi hombre”, sino porque creo que existe un código moral entre todas las mujeres desde el momento en que nacemos. En una época en que se habla tanto del feminismo, pocas son las mujeres que verdaderamente practican la sororidad en el día a día.

 

La familia siempre estará ahí

¿Qué le diré a mi papá que me apoyo emocional y económicamente para poder tener la boda de mis sueños? ¿Qué le diré a mi mamá que se desveló ayudando a planear hasta el más mínimo de los detalles? ¿Cómo le diré a mi familia que de cierta forma he fracasado? Hablar con mi familia fue sinónimo de aceptar que todo esto estaba pasando y de que no había vuelta atrás. Fue lo más difícil que tuve que hacer pero, al mismo tiempo, lo más liberador. Me di cuenta de que todos esos miedos eran inventos de mi cabeza y que en realidad mi familia siempre ha estado y siempre estará ahí para mi.

 

Amigos al rescate

Como se los mencioné en el punto anterior me costó un mundo poder hablar con mi familia, pero la pilar que me sostuvo y me dio el apoyo necesario hasta poder hacerlo fue el apoyo incondicional de mis amigos. Los oídos pacientes para escuchar una y otra vez lo que me paso, los hombros que me prestaron para llorar, las llamadas, los mensajes, las veces que me obligaron a levantarme y salir. Estar rodeada de tanto amor y darme cuenta de que no estaba sola me dieron la fuerza necesaria para seguir adelante con mi vida. Todos nos hemos encerrado en una relación alguna vez, hemos dejado a nuestros amigos de lado por camotes. Sin embargo la amistad también es una relación en la que tenemos que invertir tiempo. Hoy más que nunca me alegro haber cultivado grandes amistades porque fueron las primeras personas en venir al rescate.

 

Licencia para Llorar

Éste punto originalmente iba a llamarse “Licencia para Matar” pero por razones obvias decidí cambiarlo. “Tienes que ser fuerte” es una frase que nos decimos constantemente pero parte del proceso de sanación es permitirnos estar tristes. Es completamente normal y sano hacerlo. Llorar no te hace débil, sino todo lo contrario, te hace más fuerte porque estas viviendo tus emociones a flor de piel y eso no siempre es fácil.

 

Cuidar de uno mismo

Como con cualquier malestar, curar un corazón roto (por más cursi que suene) es un proceso. Y así como nos tomamos un antigripal para los resfríos o reposamos un esguince debemos encontrar formas de cuidar de nosotros mismos mientras pasamos por el proceso de sanar una herida que quizás no podemos ver pero definitivamente podemos sentir. Es primordial encontrar actividades que nos ayuden a sentirnos mejor, ya sean clases de baile, un manicure o ir al gimnasio. Debemos invertir tiempo en cuidarnos y amarnos porque es justo y necesario.

 

Tocar fondo

No es un proceso bonito, pero eventualmente cuando nos vemos viviendo una situación difícil llegaremos a sentir que hemos tocado fondo. Hice las paces con esa idea desde el momento en el que me di cuenta que no había vuelta atrás. Los altibajos son inminentes y esta bien! Es todo parte de un largo proceso de recuperación. Un día estarás bailando y riendo con amigos, al día siguiente estarás comiendo fideos instantáneos directo de la olla después de ver tres temporadas de unas serie en Netflix (#noshame). No hay vergüenza en tocar fondo. Tocar fondo solo significa que lo único que podemos hacer de ahora en adelante es ir hacia arriba.

Lo Positivo

Es inevitable. Enterarte que te fueron infiel viene de la mano con una cantidad demasiada generosa de dolor. Preguntas sin respuestas, resentimiento y un vacío enorme, pero junto al mismo tiempo crea nuevas puertas que no tenias idea que estaban ahí.

 

Crecerás como persona y te llegarás a conocerte mucho más a fondo.

 

Verás y sentirás el cariño y apoyo de las personas más inesperadas.

 

Te darás cuenta de que había un mundo de oportunidades de las que te estabas perdiendo.

 

Entenderás que perder a alguien no necesariamente es una pérdida.

 

Darás inicio a una nueva etapa de individualidad y crecimiento que estaba ahí, esperando por ti.

 

Son los quiebres en nuestra vida los que dan lugar a un mayor crecimiento, acéptalos, vívelos y aprende de ellos.

 

 

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